POTRILLO BEN

ESCRITA Y DIRIGIDA POR SANTIAGO NADER

PRÓXIMAMENTE

SALA ORESTES CAVIGLIA

ENTRADAS


Con Lucía DecaMarcos KrivocapichFederico Lehmann

Diseño sonoro y músicas en escena Franco CallusoJuliana Isas y Carola Zelaschi
Música en escena reemplazo Ana Sofía

Diseño de iluminación y escenografía Eli Sirlin
Diseño de vestuario Endi Ruiz
Diseño de movimiento y coreografía Fioreya
Asistencia de vestuario Ivana Zima
Asistencia de iluminación y diseño audiovisual Agustina Piñeiro
Coach vocal Verónica Gerez

Dirección Santiago Nader

Producción TNC Santiago Carranza y Romina Ciera
Producción en funciones TNC Anabella Iara Zarbo Colombo
Asistencia de dirección TNC Alejandro PellegrinoVanesa Campanini

 





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.אהבה שאינה תלויה בדבר, אינה בטלה לעולם
«El amor que no depende de nada perdura hasta la eternidad.»
PIRKEI AVOT, 5:16

“Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo”, dice Fredric Jameson. Esta obra de Santiago Nader imagina las dos cosas al mismo tiempo, a través de una historia de amor lisérgica entre dos adolescentes varones que se encuentran en las escalinatas de un hospital. Con un pulso frenético y cardíaco, Eial y Ben van a recorrer los estertores de una ciudad en ruinas y van a contraponer a las lógicas de la violencia médica, policial y patriarcal los chispazos de una serie de aventuras agitadas por el deseo, la erótica y el amor. El mundo ha sido reducido a sus coordenadas mínimas, moleculares: todo se encuentra empequeñecido. El lenguaje, plagado de diminutivos, da cuenta de esa miniaturización. El único refugio posible es interior y, para eso, la obra pareciera inventar un habla –o mejor, un enorme cuerpo sonoro– que viene del futuro, una lengua incendiada y excesiva que busca sobrevivir al apocalipsis. En Potrillo Ben, las palabras son mantas, comidas en lata, fuego. Como si lo único que quedara, lo irreductible, no fuera ni siquiera el amor, ni la violencia ni el llanto; lo último que se pierde es el lenguaje, ese rapeo festivo que se erige como posibilidad de subsistencia. Cuando en esta distopía finalmente estalle todo –el shopping, el supermercado, la comisaría, los ratis, los machos–, cuando definitivamente no quede nada, van a quedar los potros de la justicia, los superhéroes de una lengua y de una existencia nuevas, cabalgando en el océano.

Andrés Gallina





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