ELENCO
Dorothy Albana Fuentes
Espantapájaros Leo Trento
Hombre de Lata Emiliano Larea
León Claudio Martínez Bel
Bruja buena del norte y Bruja mala del oeste Vanesa Butera
Mago de Oz y tío Enrique Luis Longhi
Dady, asistente de la Bruja del oeste / Munchines / Ciudadanos Esmeralda Azul Cabrera
Tía Emma / Munchines / Cuervos / Ciudadanos Esmeralda Delfina García Escudero
Munchines / Cuervos / Ciudadanos Esmeralda / Monos voladores Agustín Morcillo
Munchines / Ciudadanos Esmeralda / Jefe monos voladores Agustín Pérez Costa
Granjeros / Munchines / Cuervos / Portero de Ciudad Esmeralda Nico Repetto
Granjeros / Munchines / Ciudadanos Esmeralda / Monos voladores Leo Robaglio
Munchines / Ciudadanos Esmeralda / Monos voladores Giuliana Tagliamonte
Granjeros / Munchines / Cuervos / Ciudadanos Esmeralda / Monos voladores Fiorella Tucci Hiriart
ORQUESTA
Percusión Nicolás Antonio Arroyo
Violín Ariadna Bruschini
Corno Martcho Mavrov
Cello Paula Pomeraniec
Flauta Gabriel Romero
Clarinete Matías Tchicourel
Coreografía Vanesa García Millán
Equipo Creativo Coreográfico: Agustín Almirón (diseño de Tap), Santiago Toledo y Fiorella Tucci
Diseño de escenografía Gonzalo Córdoba Estévez
Asistencia de escenografía Uriel Cistaro
Diseño de vestuario Sofía Di Nunzio
Asistencia de vestuario Camila Pizarro
Colaboración en vestuario Mora Pedemonti
Diseño de iluminación Gonzalo Córdova
Diseño musical/sonoro Alejandro Blanco
Artes visuales Johanna Wilhelm y Federico Lamas
Música Ángel Mahler y Martín Bianchedi
Adaptación/arreglos y dirección musical Damián Mahler
Adaptación/arreglos y producción musical Martín Bianchedi
Dirección vocal/ pianista de ensayos Pablo Citarella
Dirección general Sebastián Irigo
Producción TNC Marlene Nordlinger y Romina Ciera
Asistencia de dirección TNC Toia Béhèran y Sonia Riobo
Podríamos decir que el Mago de Oz es un cuento que nos llama a asomarnos a la vida mirando por el ojo de la fantasía.
Este viaje iniciático de Dorothy se apoya en uno de los pilares fundamentales que nos constituyen como seres humanos: la amistad; que, de cierta forma, le da sentido a nuestra existencia. ¿Se imaginan qué gris sería nuestro paso por este mundo sin amigos y sin amigas?
En este relato no hay superhéroes, ni príncipes salvadores, ni nadie que rescate a nadie; solo personajes imperfectos, “fallados” (así me gusta llamarlos cariñosamente). Algo les falta, hay algo que no tienen, que solo se completa con el amor, el respeto, la sinceridad y la confianza del otro.
En estos tiempos extraños en los que la sombra del individualismo nos oscurece, sumergirnos en esta historia nos invita a sentirnos más humanos, más cercanos, más sensibles. El camino es mucho más lindo y divertido, si lo compartimos con los demás.
Sebastián Irigo